La mora de Rasal

– En la cueva del barranco vivía una reina mora y otra cueva próxima era ocupada por un moro. Ambos estaban unidos sentimentalmente.Tal era la majestuosidad de la mora que se hacía servir por una vieja, de la Casa Petrico, que iba todos los días a peinarla.

Al parecer, nunca recibía ninguna recompensa por tan delicada tarea y por fin, un día fue recompensada con un rebaño de vacas. La reina mora le advirtió que no mirase atrás, que por cierto era el lugar donde las vacas habían aparecido, pues si lo hacía éstas se dispersarían por el monte para disiparse en la nada. Sólo podría girar la cabeza cuando hubiese entrado en el corral de su casa la última vaca de la manada.

Con gran satisfacción y no menos curiosidad la anciana toma la senda de la población seguida de un infernal estruendo de mugidos y esquilones. La señora pensaba que por el ruido que hacían las vacas debían ser gran número de cabezas.

No tardó en llegar al pueblo y dirigiéndose al corral abrió la puerta, comenzando a desfilar seguidamente numerosos y magníficos ejemplares ante sus asombrados ojos.

La señora ya había perdido la cuenta de cuantas vacas habían entrado al corral y, a sus espaldas daba la sensación de que el rebaño no se terminaba todavía. La señora se preguntaba cuantas vacas quedarían todavía por entrar. La ansiedad de la señora le llevó a olvidarse de la advertencia que la mora le hizo: “No mires atrás por nada” . La señora giró la cabeza y, efectivamente, una gran manada de vacas que cubría todo su entorno inmediatamente desapareció. Igualmente las vacas ya encerradas empezaron a salir del corral. La anciana por fin pudo cerrar la puerta de su corral, pero casi todos los animales habían desaparecido. Sólo unas pocas vacas atrapadas en el corral, recordarían a la anciana para siempre el precio de su curiosidad.

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Texto: Chema Gutiérrez Lera
Foto: http://www.casaturismorural.com

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Un comentario en “La mora de Rasal

  1. Mirar hacia atrás, es mirar al pasado,pero los recuerdos tienen ese tinte mágico que nos concede nuestra propia mente.Quien evoca un recuerdo ,quien mira hacia atrás,hace que dicho recuerdo en sí haya sido modificado,hace que el recuerdo originario desaparezca,de tal forma que nunca podrá Volver a ser archivado en nuestra mente de la misma forma…desaparecerá el original como las vacas que aquella vieja se volvió a mirar antes de que entrarán en el corral,antes de ser guardadas

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