Cardiel, un despoblado de leyenda

– Este despoblado, junto a la villa de Fraga en Huesca, posee la clave para la resolución a un enigma ancestral. En 1180 un trovador creó el primer cantar de gesta en el que aparece el Grial. En Perceval y el Cuento del Grial se narran las aventuras de un joven caballero. El canon medieval establecía que, todas aquellas obras, debían ser el reflejo idealizado de acontecimientos reales. Esto ha hecho que, durante siglos, cientos de aficionados e historiadores, hayan intentado localizar los lugares donde tuvieron lugar los hechos, que inspiraron aquellas obras de la literatura universal.

En uno de los párrafos de este épico cantar podemos leer: “-Campesino que llevas un asno delante, enséñame el camino más recto para ir Carduel. Quiero ver al rey Artús, que dicen que allí hace caballeros”.

Como he explicado en otras ocasiones, el rey Artus, a quien en otros cantares se le denomina también Anfortas, ha sido identificado por varios autores como el rey Alfonso I de Pamplona y Aragón. El nombre provendría de la simplificación se su título completo Aldefonsus Totus Rex, que se contraería en “Alfon-t-rex”. En su testamento este monarca aparece como Anfortius. Siguiendo los pasos del batallador podemos decodificar, parte de la conocida como materia de Bretaña.

En esta saga “el Cuento del Grial” es uno de las obras más importantes. Durante el asedio de Fraga de 1134 el propio monarca estuvo durante muchos meses en uno de los numerosos campamentos que los cruzados habían situado alrededor de esta plaza. La Cronica Aldefonsi imperatoris alude a esta situación, indicándonos que este campamento, fue incluso sede de la administración regia. La crónica no precisa el lugar donde se situaba este lugar.

A 34 kilómetros de Fraga se encuentra el despoblado de Cardiel. Esta pequeña aldea es de origen medieval y por ella discurría el camino real que unía Tarragona y Zaragoza. Se antoja un buen lugar para que el Batallador preparase su asalto a Fraga. En este despoblado aún se erige la iglesia románica de San Salvador. Sería muy posible que, tal y como nos narra en el cantar, el batallador hiciese nombrar caballero a todo aquel que apareciese por allí con un caballo y armas. La acuciante necesidad de tropas para aquella empresa era manifiesta. Este lugar también fue camino de la peregrinación a Santiago de Compostela por la antigua calzada romana.

Hoy en día la autopista discurre no muy lejos de allí, como recuerdo de que esta villa fue mucho más importante de lo que su estado actual nos pude hacer imaginar. Quizás fue uno de los lugares donde la leyenda del Rey Arturo rubricó uno de sus momentos más gloriosos. Aquel en el que, un joven Perceval fue nombrado caballero. Los mismos investigadores que sostienen que Alfonso I era la persona detrás del personaje de Arturo, también han propuesto que, detrás de Perceval, podemos vislumbrar el recuerdo de Rotreau II du Perche Vall. Este potentado medieval, sirvió durante algunos años en las huestes del Batallador.

Me inclino a pensar, cada vez más, que fue un hijo de Rotreau, el que partió para servir al rey cruzado por antonomasia de aquella época, que no era otro que nuestro Alfonso. Pero nos movemos en el terreno de la especulación histórica, nada nos asegura que el Carduel de la leyenda fuese este Cardiel actual.

Pero la magia sale al rescate de este autor que juega con el pasado. A 48 kilómetros de este lugar en la comarca del bajo Cinca se encuentra una pequeña aldea que parece ofrecernos una prueba arqueológica, para sustentar esta afirmación. En el años 2002 se publicó un Artículo de José Ignacio Royo Guillén y Fabiola Gómez Lecumberri: “Panorama general de los graffiti murales y de los grabados al aire libre medievales y postmedievales en Aragón”, incluido en la revista nº 9 de “Al-Qannis”, publicado por el Taller de Arqueología de Alcañiz.

En los muros de la iglesia del siglo XIII de Cofita, muy cerca de Monzón, aparece una representación que nos traslada a aquel mundo de espadas y armaduras. Un caballero con la cruz en su manto sostiene una pequeña taza. El Grial y su leyenda, queda reflejado en estos muros de una manera espontánea. En el ideario de aquel anónimo personaje era tan importante como para dejarlo en los muros de este templo. La datación aproximada es difícil, pero el desgaste de otros motivos, que aparecen con el mismo estilo junto a esta figura, lo sitúan en el siglo XII o XIII. Cardiel permanece hoy despoblado. Mientras tanto, la búsqueda de Camelot, Abalón y Carduel siguen en un mundo de fantasía, en el reino perdido del Grial.

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Foto: Carmorsat66

Texto: Sergio Solsona Palma

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